Triángulo de Amor Bizarro llevan veinte años demostrando que el ruido también puede ser un marco teórico: una forma de ordenar las ideas a base de volumen y de convertir la canción pop en un artefacto incómodo. En «Mi Catedral», su nuevo disco, amplían el territorio TAB hacia un lugar donde lo mítico, lo político y lo íntimo no compiten, sino que se contaminan. La banda sigue hablando del poder, del control y de la memoria, pero ahora desde una idea central más nítida: la necesidad de construir espacios propios cuando todo alrededor parece diseñado por otros.