Para Kevin Morby, el “little wide open” (“pequeño gran espacio abierto”) es el gran cielo, las vidas pequeñas; son sus orígenes en el Medio Oeste y todo deber, modestia, familiaridad y aislamiento: la tierra, la gente y las partes de todo eso que habitan en él. “Hay algo involuntariamente musical en el Medio Oeste: las cigarras chirriando en los árboles, un tren pasando, una sirena de tornado sonando”, explica Morby. “Si escuchas, hay sonidos casi ominosos ocurriendo bajo ese cielo inmensamente abierto: su fealdad y su belleza, y cómo ambas suelen convivir al mismo tiempo. Y aunque el Medio Oeste técnicamente no es las badlands, sí son mis badlands”.
Little Wide Open es el título del octavo álbum de estudio de Kevin Morby, producido por Aaron Dessner. En el verano de 2024, Dessner invitó a Morby a abrir el concierto de The National en Crystal Palace Park, en Londres. Poco después, Dessner —que atravesaba una racha brillante tras producir discos para Taylor Swift, Ed Sheeran y Gracie Abrams— contactó con Morby para decirle que le encantaría producir su próximo álbum. Comenzaron a grabar a principios de 2025 en Long Pond Studio, el estudio de Dessner en Stuyvesant, Nueva York, y terminaron el trabajo en septiembre de ese mismo año.
El álbum, que cuenta con numerosos colaboradores —entre ellos el propio Dessner, que toca varios instrumentos a lo largo del disco— además de Amelia Meath, Andrew Barr, Justin Vernon, Katie Gavin, Lucinda Williams, Meg Duffy y otros más, ha sido descrito por Morby como la tercera parte de una trilogía iniciada con Sundowner (2020) y This Is a Photograph (2022), trabajos que documentaban su etapa en el Medio Oeste tras regresar a Kansas City. En esta ocasión, la producción de Dessner eleva las grabaciones de Morby sin perder nunca de vista las propias canciones. Hay una confianza y una claridad renovadas tanto en la escritura de Morby como en la producción de Dessner que evocan el clásico Wildflowers (1994) de Tom Petty.
Ahora instalado principalmente en Los Ángeles, la atmósfera que atraviesa Little Wide Open ha cambiado en cierta medida respecto a sus predecesores. Como escribe Rachel Kushner en el ensayo que acompaña al álbum: “Se trata del tiempo, de sentir que ha dejado atrás la nostalgia y ese juego perdido —perdido, pero hermoso— de aferrarse al pasado. Ha aceptado que el tiempo fluye sin cesar y que no puedes detenerlo. En lugar de eso, siente que lo está cabalgando. Viaja como pasajero junto al tiempo”.